AEROPAGO

AEROPAGO

domingo, 11 de septiembre de 2011

Las Controversias Bíblicas


La interpretación particular de la Biblia divide la iglesia y es piedra de tropiezo a muchos. Cuando escudriñamos las Escrituras para conocer al Señor, recibimos lo que buscamos. El norte de la Biblia es el pleno conocimiento de Cristo como el único camino a la salvación. Fuera de ese concepto hallaremos escrituras difíciles de entender que, como dice el apóstol Pedro, algunos engañadores tuercen para perdición de muchos. (2 P. 3:16) Cambiando de un canal de televisión a otro, observé a dos predicadores criticándose uno al otro por predicar doctrinas falsas, respaldando ambos su mensaje con la Biblia.

Uno predicaba de paz, el otro de lucha; uno de humildad, el otro de prosperidad; uno de persistencia, el otro de mansedumbre; uno hablaba de pruebas, el otro de victoria. Y es que con la Biblia, por su diversidad de temas, se puede probar cualquier cosa, si se distorsiona el verdadero propósito del texto. Por ejemplo: un hombre rico que guardaba los mandamientos preguntó a Jesús: "¿qué haré para heredar la vida eterna?" Y el Señor le contestó: "Vende lo que tienes, y dalo a los pobres" (Lc. 18:18-22) Muchos tratan de justificar el comunismo con este texto; pero ése no es el propósito. Algunos podemos ser llamados a predicar, como lo fue Jonás; pero no a todos nos tiene que tragar un pez, como a él. Puede haber pobres y puede haber ricos, gente enferma y gente saludable; pero todos en sujeción al Señor. Ambos predicadores clamaban ser hijos y siervos de Dios__ y lo son __; pero los dos son hijos y siervos desobedientes. Cuando el apóstol Juan dijo a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios…; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Jesús le dijo: No se lo prohibáis; …porque el que no es contra nosotros, por nosotros es". (Mr. 9:38-40)

La mejor manera de entender la Biblia es interpretando el contexto general de lo que está escrito, no interpretando textos aislados. Existen muchos problemas en nuestra sociedad; usemos los recursos y el tiempo que el Señor nos da para hacer la obra que El nos ha encomendado. Hay una iglesia enferma, y un pueblo que se pierde por falta de conocimiento. El remedio para sanar a nuestra sociedad es aprovechando los medios y el tiempo predicando el evangelio a toda criatura, no discutiendo puntos doctrinales. El apóstol Pablo nos exhorta: "Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo". (Col. 4:5)

domingo, 17 de julio de 2011

CASA DE ORACION O CASA DE MERCADO?


"Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado", palabras de Cristo cuando encontró los mercaderes en el templo en Jerusalén (Mat.21:12-13; Juan 2:13-17). "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mat.7:15).Cuántas veces ha escuchado, o exclamado usted mismo, o pensado en su corazón: "Las iglesias son un buen negocio. Los pastores son unos sinvergüenzas que viven de los creyentes ingenuos, aprovechándose de su bondad y generosidad"

¿Está esforzándose para perseverar en una iglesia pero tiene dudas o a veces se siente incómodo, aun avergonzado, por la mercadería que hacen de usted y de sus hermanos? ¿Acaso ha decidido no asistir a ninguna iglesia "porque todas son iguales, llenas de mercaderes y adúlteros"?

Lamentablemente, hay que admitir que la gran mayoría son iguales. De una forma u otra, hacen mercadería de lo sagrado. Pero, quisiéramos informarle que hay muchos miles de congregaciones en muchos países que no cometen semejante pecado. Nosotros los creyentes que componemos estas congregaciones repudiamos toda clase de mercadería religiosa. Si usted quiere seguir fielmente a Cristo, ¿no le parece que debiera hacerlo también?

¿Se acuerda de lo que hizo Jesús cuando encontró en el templo en Jerusalén a los judíos que mercadeaban con lo sagrado? (Juan 2:13-17)? Con gran celo y vehemencia ¡los echó fuera! ¿Piensa usted que no tratará con igual severidad a los evangelistas, pastores y demás clérigos que profanan a las iglesias con sus negocios y su incesante pedir? Y ¿qué les pasará a los creyentes que los apoyan? Amigo lector, respetuosamente le rogamos que lea en su Biblia objetivamente y con oración, los textos siguientes: 2 Pedro 2:1-3,14-22; 1 Timoteo 6:3-5; 2 Cor.11:20; Rom.16:17; Apocalipsis 17; Ezequiel 13 y Jeremías 23.

Según estos pasajes el camino al Cielo no es a través de las iglesias que mercadean con lo espiritual. ¿Dice que no conoce a ninguna iglesia donde no haya mercaderes al frente? Entonces, deducimos que nunca ha conocido usted a la iglesia que Jesucristo fundó. Los que no profanamos el evangelio con crasas mercaderías somos la continuación de aquella iglesia. Lo somos no sólo por esta razón sino también porque seguimos las instrucciones del Espíritu Santo en todo lo concerniente a la organización y el funcionamiento de la iglesia que Cristo edificó (Mat.16:18) ¿No nos conoce? Si responde en lo negativo, quizás no haya puesto toda diligencia en la búsqueda de la iglesia libre de comercio, de la iglesia bíblica. El deber de cada alma es buscarla hasta encontrarla, aunque no está lejos de nadie, pues se presenta claramente en las Sagradas Escrituras.

Deseamos que nos conozca para que comprenda que la iglesia bíblica puede existir y cumplir su misión divina en la tierra sin recurrir a mercaderías vergonzosas. No pretendemos presentarle congregaciones donde todos los miembros hayan alcanzado la absoluta perfección moral o espiritual. No obstante el elemento omnipresente de la imperfección humana, los cristianos bien instruidos podemos predicar la "sana doctrina" (Tito 2:1; 1 Tim.4:16), sin hacer mercadería, y esto lo hacemos los "ministros competentes del Nuevo Pacto" (2 Cor.3:6). Lo hacemos sin fomentar el emocionalismo excesivo o esclavizarnos a mandamientos del Antiguo Testamento, el cual fue abrogado en la cruz (Col.2:14-16; hebreos 7:12; 8:1-13). Amigo lector, no deseamos venderle nada. No le exigimos el diezmo. Al unirse usted a los verdaderos, no estaremos pidiéndole muchas ofrendas todos los días. No procuramos lo suyo sino que deseamos que se salve eternamente.

¿A usted le llama la atención los templos grandes tipo "coliseo" y "pabellón"? Considere: Las congregaciones del primer siglo se reunían en casas (Rom.16:3-5; Col.4:14; Filemón 2) y no en templos opulentos.

¿Está infatuado con los "reverendos" de mucha carisma personal? ¿Impresionado grandemente por los "licenciados" de renombre? Considere: Los apóstoles no usaban títulos pomposos (Mat.23:1-12), ni se ensalzaban a sí mismos (1 Cor.3:5-7), ni permitían que otros cristianos los ensalzaran (2 Cor.10:12-18).

¿Diezma, ofrenda y compra lo que los líderes carismáticos y sus feligreses ofrecen en venta, quizás pensando devengar dividendos materiales? Considere: el Espíritu Santo enseña que "raíz de todos los males es el amor al dinero" (1 Tim.6:8-10). De cierto, él no es el autor del necio "evangelio de la prosperidad".

¿Vive su pastor en una mansión, usa joyas o es dueño de carros lujosos? Considere: nuestro Señor no tenía "donde recostar su cabeza" (Mat.8:20).

¿Le hechizan los programas religiosos radiales o televisados, y las campañas de los "evangelistas internacionales" de renombre? ¿Aporta dinero para sostenerlos? ¿Por qué? ¿Qué busca? ¿Sanidad para su cuerpo? Considere: el apóstol Pablo, el evangelista Timoteo y otros obreros consagrados sufrieron enfermedades (2 Cor.11:29; 1 Tim.5:23; Fil.2:25-27; 2 Tim.4:20). Intentar "comprar" la sanidad hubiese sido para ellos lo mismo que tentar a Dios. ¡Lo mismo que insultar a Dios! Lo mismo que elevar a la carne por encima del espíritu.

¿Le deleitan los "cultos avivados" con agrupaciones musicales y cantantes talentosos? ¿Aplaude, baila y grita frenéticamente? ¿Le gustan esas iglesias tipo "farándula" que presentan un "show"? ¿Que montan espectáculos musicales? Considere: la iglesia fundada por Cristo está en el deber de hacerlo "todo decentemente y con orden" (1 Cor.124:40), y no para complacer y entretener a los asistentes sino para edificarlos y glorificar a Dios (1 Cor.14:26). Es notable en extremo el contraste entre la iglesia tipo farándula y la iglesia seria y espiritual presentada en la Biblia.

Si responde en lo afirmativo a las preguntas formuladas arriba, se ponen en tela de juicio sus prioridades y motivaciones espirituales. Si responde en lo afirmativo, francamente, opinamos que quizás sea usted presa fácil para los pastores mercantes. Éstos se llenan de lana (dinero), pelando una y otra vez a las ovejas (creyentes) quienes vuelven una y otra vez procurando el alimento prohibido (beneficios materiales, "contratos con Dios"; "señales"). ¿Se encuentra usted entre las ovejas descarriadas y explotadas? ¿Por qué no sale del redil de los falsos pastores que trasquilan despiadadamente a las ovejas que los siguen?

¿Es usted de los miles y miles que se quedan un rato en una iglesia, luego se salen porque no aguantan la mercadería, las intrigas, la hipocresía y los escándalos sexuales de los pastores? ¿Entonces se integra de nuevo por el miedo que siembran esos mismos pastores con sus "profecías" amenazantes y griterías sobre el "juicio", el falsamente llamado "rapto secreto" y la segunda venida de Cristo? ¡Qué triste! Entrando y saliendo, brincando de iglesia en iglesia, buscando "bendiciones" materiales efímeras (dinero, prosperidad) y carnales (salud) o huyendo de los mercaderes religiosos. ¿No le parece más sabio buscar y hacerse miembro activo de la iglesia que no hace mercadería sino que predica y practica la "sana doctrina". Sin duda, Cristo regresará conforme a su promesa. Pero, ningún hombre sabe exactamente cuándo. Retornará, y juzgará a los mercaderes religiosos, como también a los que los sostienen, sacándolos a todos de su Reino (Mat.13:41-43), purificando su Reino como purificó el templo judío.

Ciertamente, estamos viviendo el cumplimiento la profecía anunciada en 2 Timoteo 4:3. Grandes multitudes tienen "comezón de oír”, pero no sufren "la sana doctrina" sino que se amontonan "maestros conforme a sus propias concupiscencias" (deseos egoístas). Los "buenos ministros de Jesucristo" predicamos la ley del Nuevo Testamento: la ofrenda voluntaria apartada cada domingo (1 Cor.16:1-2). Pero, la mayoría de los creyentes aparta "su oído de la verdad" (2 Tim.4:4), esclavizándose a diezmos y dando múltiples ofrendas durante toda la semana, en ocasiones, ¡tres o cuatro en una sola reunión! Advertimos el pecado de cooperar con estos "empresarios del diezmo levítico”, pero la advertencia es desatendida. ¿Nunca ha leído usted 2 Pedro 2:1-3? "Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme." ¿Está cumpliendo esta profecía, bien sea como mercader o como víctima?

Si ama la salvación y la Verdad, si ama a Cristo y su iglesia única y verdadera, ¡salga de en medio de los mercaderes! Acérquese a la iglesia edificada por Cristo para que goce de la libertad que el Señor concede bajo la nueva ley (Gál.4:21- 5:13).

Si está meditando en su corazón: "Bueno, voy a salir de estas iglesias que exigen diezmos, piden muchas ofrendas y venden de todo, para hacerme miembro donde no tenga que aportar nada”, pues nos incumbe indicarle que no está pensando espiritualmente. La generosidad es característica inconfundible del cristiano fiel (2 Cor.8:1 y 9:15; Efesios 4:28; Hch.2:44-45). Pero el cristiano fiel no mercadea con lo sagrado, ni impone leyes abolidas (por ejemplo, el diezmo). Voluntariamente, ofrenda generosamente "cada primer día de la semana... según haya prosperado "(1 Cor.16:1-2). Esta directriz procede del Espíritu Santo. Es la voluntad de Dios. ¿Por qué hacerle caso omiso o quebrantar su mandamiento, trayendo sobre sí mismo condenación?

El mundo está perdiéndose en el desenfreno de vicios, pasiones desordenadas y crimen. Los mercaderes religiosos, con sus grandes y pequeños templos llenos de víctimas, sólo contribuyen al escepticismo y la incredulidad que ahuyentan a muchos inconversos. ¿Cuántos creyentes han perdido su fe, reincidiendo en el mundo a causa de las artimañas y del mal testimonio de los mercaderes religiosos? Es hora que sólo busque a Cristo, le ame y viva sólo para él y que no se dejé más guiar y engañar por la falsedad existente hoy en día.

Laverdadcuesteloquecueste, le invita ha ser parte de la IGLESIA GLORIOSA Y TRIUNFANTE DE JESUCRISTO permitiendo que el Espíritu Santo depure su vida para así llegar “a la estatura del varón perfecto que es Cristo Jesús

domingo, 1 de mayo de 2011

ULTIMO MENSAJE ANTES DE MORIR.


¡CUIDADO! UN EVANGELIO FALSO ESTA DESTRUYENDO EL CRISTIANISMO BÍBLICO



Por: David Wilkerson



“Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo” (Lc. 16:1-2).

Jesús habló de cierto hombre rico que oyó un reporte de que uno de sus mayordomos estaba malgastando sus posesiones. Así que lo llamó a que le diera cuentas, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Entrega cuenta de tu mayordomía, porque ya no serás mayordomo”.

Esta parábola es muy importante para el cuerpo de Cristo ahora. Es la trágica historia de un siervo de Dios que pierde su poder y unción y termina ofreciendo un evangelio rebajado y barato. El hombre rico de esta parábola es Cristo mismo en quien moran todas las riquezas de gloria. El mayordomo que está siendo despojado de la autoridad es cualquiera a quien le ha sido confiada la Palabra de Dios, pero que ha sido hallado culpable de desperdiciar los recursos de su Señor.

Este mayordomo era culpable de malgastar las posesiones de su señor, una acusación que se podría hacer en nuestros días en contra de multitud de ministros, de obreros cristianos y de ovejas. ¡Qué desperdicio vemos en el reino de Dios hoy en día!

1. Los Elegidos de Dios desperdician tiempo, el más precioso recurso que el cielo pudo confiar a la humanidad.

Los pastores ungidos de Dios, maestros y evangelistas son tan culpables como las multitudes del redil que sólo buscan los placeres. Los mayordomos del evangelio deberían estar redimiendo el tiempo y no malgastándolo en pasatiempos, deportes, recreación y la televisión. Muéstrame un hombre de Dios que se sienta enfrente del ídolo de la televisión, desperdiciando horas preciosas, perturbando su alma y su mente con la corrupción del infierno, y yo te mostraré a un mayordomo injusto a quien Dios traerá a cuentas y le despojará de toda autoridad espiritual.

Este mayordomo se consintió a sí mismo. El tomó los recursos de su amo y se los derramó encima. Uno pensaría que todas las riquezas eran solamente suyas, por la manera en que se gastaba los recursos y en que se consentía a sí mismo.

Hoy vemos este triste espectáculo en la iglesia, a cristianos yendo de un lado para otro, desperdiciando los recursos divinos sin saber que Dios les va a pedir cuentas por ese desperdicio.

2. El poder, otro de los gloriosos recursos de Cristo, está siendo egoísta y tontamente malgastado.

Los reyes del poder en la casa de Dios son aquellos que malgastan el poder de su amo para justificarse a sí mismos. Quieren ser conocidos y respetados como profetas, como los hombres del momento, buscados como poderosos guerreros de fe, acción y poder. Aman el aplauso de los hombres, la adulación como para un héroe; les gusta ir por ahí oyendo esas palabras de auto aprobación. “¡Miren, ahí está! ¡Ahí va ese poderoso hombre de fe, acción y poder!” Pablo denunció esa adulación a ministros. Debemos dar honor a quien honor merece, y ése es ¡solamente Cristo!

Los creyentes sin discernimiento hacen pequeños dioses de los autonombrados profetas, sanadores, y maestros de nuevas revelaciones.

El poder malgastado está corrompiendo al ministerio y la casa de Dios. Los cristianos superficiales son atraídos al poder como las abejas a la miel. Y una terrible acusación en contra de la iglesia apóstata es oír a los cristianos decir: “¡Qué bárbaro, qué poder tiene!”, en vez de susurrar con santa reverencia: “¡Está lleno de Jesús! ¡Jesús se revela en él maravillosamente! ¡Hace a Cristo real!”

El verdadero mayordomo del evangelio no busca el poder para demostrarlo enfrente de multitudes curiosas. Las multitudes pueden ver la fuerza del poder sanador de Dios, como cuando Jesús sanaba a los enfermos. Sin embargo, a Él le oían decir una y otra vez: “No le digas a nadie”. Dios le confía su mayor poder a aquellos que van a los hospitales, a las calles, a los hogares, y en secreto, lejos de los ojos de aprobación y de los aplausos, derriban fortalezas, atan a los demonios y libertan a los cautivos, sanan a los enfermos y son verdaderos y desconocidos ministros del poder sanador de Cristo. El verdadero don de sanidad no se manifiesta en una atmósfera de espectáculo, sino que se manifiesta solamente cuando es usado por siervos humildes que son completamente celosos de la gloria de Dios, como Cristo lo era.

Un poco del santo poder de Dios que no es usado o aprovechado solamente para la gloria de Cristo es un desperdicio. Es un mayordomo injusto gastando para sí mismo lo que no le pertenece. Sin embargo, aún hay hombres que se levantan grandes nombres para sí mismos, robándole la gloria y el poder al Señor, para engrandecerse ellos mismos.

3. La fe es otro recurso de Cristo que está siendo desperdiciado por los cristianos hoy en día.

¡Toda la fe verdadera proviene de Cristo! Cuando hablas de todas las riquezas de Dios en Cristo Jesús, debes incluir la fe. Somos salvos por la fe de Cristo. Pero la preciosa fe que debería haber sido cuidadosamente invertida, está siendo desperdiciada en trivialidades. Los héroes del capítulo once de Hebreos se apropiaron de su fe para conquistar reinos, tapar la boca a los leones, extinguir el poder del fuego, poner en fuga a los ejércitos del enemigo, ejecutar actos justos, recibir a sus muertos de regreso, y finalmente, para soportar torturas, vituperios, azotes, prisiones y cárceles.

¡Hoy la fe de Cristo es a menudo desperdiciada en egoísmo! ¡Logros personales, éxito, aumento de bienes, riquezas terrenales y prosperidad sin límite, con perfecta salud y una felicidad sin mancha!

¿Por qué será que los cristianos pueden invertir todas las clases de fe en un intento de llegar a ser prósperos y felices, pero no pueden tener fe para que su casa y sus vecinos sean salvos? ¿Por qué tan poca fe para recibir la santidad de Cristo? ¿Por qué tan poca fe para evangelizar a un mundo perdido?

Uno de estos días, muy pronto, Dios nos va a poner de espaldas contra la pared y nos va a pedir cuentas de la forma en que manejamos Su preciosa fe. ¿La gastamos sólo en trivialidades, como si la fe sólo existiera para hacernos la vida más fácil? ¿No nos preguntará el Señor, con ojos penetrantes, por qué no usamos sus riquezas sabiamente? ¿Qué pasará en el tiempo que viene pronto, cuando legiones de demonios sean soltados sobre esta generación, y los gobernadores de las tinieblas extiendan sus reinos siniestros, y furiosas tentaciones; cuando los ejércitos de Satanás vengan en contra de nosotros, y los burladores y los torturadores y los anticristos se levanten para acosar a los hijos de Dios? ¿Estará el pueblo de Dios, los mayordomos de Dios, en la línea del frente haciendo una gran demostración de fe para la gloria de Cristo, o estarán de pie delante del Juez para ser despojados y echados fuera por malgastarla? ¡Señor, ayúdanos!

LA GRAN LECCIÓN

La gran lección de esta parábola va más allá de la tragedia de una iglesia que desperdicia las riquezas de Cristo en intereses egoístas; va hacia el pensamiento corrupto de los mayordomos cristianos que han sido despojados de la autoridad divina. Los mayordomos del evangelio que desperdician el tiempo, la fe, el poder y otros recursos divinos van, por consiguiente, a perder su autoridad espiritual en Cristo y van a ser libres para comprometerse con sus propios planes y proyectos. Perderán su unción y se arrastrarán inventando un evangelio que perpetúe sus propios intereses.

“Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía” (Lc. 16:3).

Los mayordomos que malgastan la riqueza de su amo y pierden la unción llegan a estar completamente dedicados a su propia supervivencia.

Ya no es su interés principal: “¿Qué puedo hacer por el Señor?”, sino, “¿Qué puedo hacer por mí?”. Esto incluye tanto a discípulos como a ministros.

Le pregunté al espíritu Santo por qué este mayordomo no se arrepintió simplemente y se arrojó en la misericordia de su amo. ¿Por qué salió y empezó a planear y a hacer proyectos para protegerse a él mismo y su futuro? Yo creo que la respuesta es que había ido muy lejos y se había colocado más allá de la redención. Sus propios intereses le habían endurecido, se había entregado a un corazón dividido. Si crees que los predicadores centrados en sí mismos y los discípulos nunca están más allá de salvarse, no conoces la Biblia. Así eran Ananías y Safira; también Alejandro e Himeneo a quienes Pablo entregó a Satanás para que otros temieran; también aquellos de Romanos 1, que cayeron de la fe a la profundidad de una mente reprobada.

Te lo digo con dolor en mi corazón, que ahora ya hay ovejas, ministros y ministerios que han sido desechados por Dios. Estos son los que han sido engañados por espíritus mentirosos, habiendo sido advertidos una y otra vez por el Espíritu Santo y por los profetas de Dios, de que se arrepintieran y que se humillaran. Ellos fueron absorbidos por el egoísmo; empezaron a fornicar con madera y piedras, se convirtieron en constructores de templos y de monumentos de realizaciones personales; y rechazaron una vida de quebrantamiento y humildad. ¡Dejaron el closet de oración por sus intereses y por la obra de sus manos! Temerariamente malgastaron el dinero de Dios, la fe de Dios, el tiempo de Dios y el poder de Dios.

Por toda la nación, oigo de gente santa de oración, la misma cosa que oigo de mi Padre del cielo. Aquellos que están caminando con Dios, viviendo en el Espíritu, instintivamente sienten que Dios ha descubierto, y que deplora, todas las abominaciones en la iglesia, en el púlpito, en las predicaciones y en algunos ministerios populares.

No todos son corruptos, ¡gracias a Dios! Hay un remanente creciente de santos y ministerios que se han vuelto a la justicia y a la oración. Pero el verdadero cuerpo de Cristo debe orar por sabiduría divina para discernir a aquellos que ya han sido despojados de la autoridad espiritual y de la unción. Un mundo creciente de cristianos de oración ahora comparten el mismo dolor de Dios por toda la mezcla con el mundo, y sus corazones claman que Dios trate esto pronto. ¡Creo, sin lugar a dudas, que está a punto de hacerlo! Si Dios puede hacer caer a Babilonia en una hora, seguramente puede limpiar esta mezcla en Su templo en un momento.

La mayor parte de los mayordomos modernos que han sido despojados por Dios de todo servicio espiritual no son tan sabios como el mayordomo injusto, no se dan cuenta de que ya todo terminó. No se han dado cuenta de que ya han sido despojados de su mayordomía. Pero tú te puedes dar cuenta que se acabó, por los planes y proyectos que presentan centrados en el hombre. Los intereses de Dios ya no son lo más sobresaliente, ahora lo único importante para ellos es su próximo proyecto. Terminan un proyecto de hombre solamente para lanzar otro más espectacular que el anterior.

Mi corazón clama: “¡Oh, mi bendito Señor! ¿Cuándo se despertará el pueblo de Dios y empezará a discernir que todo ese loco gastar, esa construcción, y esa mentalidad mundana representan un despilfarro hecho por cristianos y por ministros que ya han sido desechados por el Espíritu Santo y que están a punto de ser llamados a cuentas? ¿Cuándo dejará el pueblo de Dios de aguantar tal tontería? ¿Cuándo se despertará el cuerpo de Cristo y gritará en contra de esto y dirá: ¡Basta!” No hay ya profetas de Dios en la tierra? ¿No quedan pastores con suficiente discernimiento del Espíritu Santo y con autoridad espiritual para despertar a esta gente respecto a ese peligroso desperdicio de los recursos de nuestro Señor? Es triste, pero es cierto, que en algunos de los más conocidos ministerios del país hoy en día, ni con mucho se escucha la verdadera Palabra de Dios. Yo no soy juez, pero por sus hechos es patente que algunos están más allá de la censura, cegados por sus propios consejeros, cegados por ambición, cegados por los dioses del éxito y el poder.

Algunos de ellos no recibirían un solo profeta hoy en día, están tan altos y son tan poderosos, están tan confiados en sí mismos, tan ricos, tan influyentes, tan establecidos en sus caminos, tan comprometidos con sus propios planes y proyectos, que no pueden escuchar nada.

¡Sus ojos están cerrados, sus oídos no oyen, y no saben que la gloria se ha ido y que Icabod ha sido escrito sobre sus puertas! Y tan cierto como que el mayordomo injusto fue derrocado, así también ellos caerán. Dios va a cortar el suministro y va a hacer una cosa tan sorprendente que los oídos de todos los que lo oigan van a retumbar.

Llamo a todos los santos que oran en toda la tierra que empiecen a ayunar y a orar por la limpieza dentro de la casa de Dios y entre sus ministros y ministerios. Que empiece conmigo y con el ministerio a mi cargo. Yo necesito esta purificación tanto o más que todos los otros. Ora porque el fuego santo de Su santidad llene de temor todos los púlpitos. Ora para que Dios salve los ministerios que aún pueden ser salvados, que Dios humille y rompa las voluntades necias de los hombres centrados en ellos mismos, que haya arrepentimiento y un regreso a la pureza y a la honestidad. Ora para que ellos respondan pronto. Únete a todos los otros santos que oran. ¡Que ya no se malgasten los recursos de Dios! Ya no más alianzas con aquellos que no tienen preocupación por los intereses de Dios, sino que usan a otras personas para aumentar sus intereses egoístas. ¡Ya no más confiar en aquellos que ofrecen un evangelio barato y de oferta!

¡Dios danos profetas y pastores y evangelistas, puros, separados, quebrantados, que se den completamente para la gloria de Jesús, que puedan tronar en contra del pecado y de la corrupción y hagan temblar a los adúlteros, a los que se divorcian, a los laicos y ministros tibios en la casa de Dios! Creo que el pueblo de Dios está clamando por líderes que sean ejemplo de santidad, y que los conduzcan a caminar más profundamente con Cristo. Creo que la congregación está más hambrienta de Dios que muchos del púlpito. Algunos ministros jóvenes me dicen que no pueden encontrar a hombres ancianos de Dios a quienes puedan mirar como modelos de santidad y pureza. La gente quiere moverse en Dios, quieren fuego en el púlpito y convicción en las bancas. Quieren que el Espíritu de Dios despierte a sus iglesias y los saque de la corrupción. Al menos, eso es lo que oigo de los que me escriben.

UN EVANGELIO BARATO, CARENTE DE COMPROMISO

Este mayordomo despilfarrador dijo: “Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas” (Lc. 16:4)

Procedió a llamar a todos los deudores de su amo y les ofreció tratos con tarifas reducidas. Al deudor que debía a su amo cien medidas de aceite le decía que sólo pagara cincuenta. El redujo el trato de otro deudor que debía cien medidas de trigo. Le dijo que sólo necesitaba pagar ochenta medidas. Les ofreció a todos los deudores atractivas rebajas en los tratos.

Cuando el Espíritu Santo se va de un hombre o de un ministro, y él toma el control, toda clase de convenios se ofrecen a los deudores. Es por eso que estamos oyendo ese evangelio barato y rebajado desde tantos púlpitos.

Ahora hemos llegado al corazón del mensaje de esta parábola. Estos mayordomos que han sido despojados, van por ahí haciendo tratos rebajados con deudores que andan buscando una forma de pago barata. ¿Quién quiere pagar el precio completo de la redención cuando hay en pie una oferta de saldar la cuenta con una salvación barata? ¿Quién quiere llevar los sufrimientos de Cristo cuando puedes “cumplir” con menos? ¿Por qué soportar la muerte, la cruz, el oprobio y el rechazo cuando simplemente, reclamas tus derechos y puedes volar justo hasta el paraíso sin pena ni sacrificio? ¡Santos, alíñense -es tiempo del evangelio basado en tratos baratos-!

¡Quédate enfrente de tu televisión, llena tu alma y tu mente con toda la porquería de los pozos del infierno, sigue adelante, disfruta el cine escandaloso, el teatro para adultos; corre con la multitud, bebe, fuma, ve a centros nocturnos, cuenta chistes groseros; divórciate, haz trampas, fornica; gasta, compra y endrógate; no ores, no ayunes, no clames, no hables de cargas, de santidad y de apartarse del mundo! ¿Por qué? ¡Porque es el día del evangelio barato y rebajado, sin dolor, sin poder, contaminado! Se ofrece diariamente por radio, por televisión y en cruzadas y en las iglesias por todo el mundo.

“Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente... Y yo os digo: Ganad amigos pro medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas” (Lc. 16:8-9)

Que quede esto claro. Dios no está alabando el mal proceder del mayordomo, ni está recomendado sus acciones como tales. El sólo recomienda la forma astuta en que el mayordomo injusto se condenó a sí mismo. El amo alabó la manera en la que selló su ruina. En otras palabras: “Tú pensaste sabiamente en ofrecer estos tratos rebajados. Pero cuando todo se venga abajo, y se vendrá, tú y todos los que participaron contigo en tus ofertas deshonestas, serán enviados a los lugares donde habita Satanás”.

Lo que Dios nos está diciendo es que no hay atajos, no hay consagraciones a medias, no hay caminos fáciles a la gloria, o sin dolor. Vamos a pagar el precio completo, esto significa que tomemos nuestra cruz, nos neguemos a nosotros mismos y lo sigamos a El hasta la plenitud de la vida de resurrección. En el día del juicio todos los mayordomos despojados y sin poder se van a parar delante del trono del juicio de Jesús, mirando no sólo sus ojos llameantes sino que también verán a los pobres hijos perdidos del reino a quienes ellos engañaron con ese evangelio parcial. ¡Qué alarido será oído! Ellos rechazarán a sus falsos profetas, gritando: “¡Falso! ¡Impostor! ¡Pastor cruel! ¡Hijo de Icabod! ¡Inventor de mentiras! ¡Nos heriste con ceguera con tus medias verdades!”.

Todo lo que le puedes elogiar a algunos hombres de Dios y a ciertos ministros hoy en día, es que su astucia y su ingenio están proveyendo para ellos y sus seguidores un camino con Jesús a un precio de oferta. Y es astuta la manera en que las Escrituras son torcidas y entrelazadas para hacer que suenen correctas y aprobadas por Dios. Han ido ya tan lejos que muchos pueden pecar a voluntad y no ser convictos de pecado. Pueden decir con el Israel apóstata, “Librados somos para seguir haciendo todas estas abominaciones” (Jer. 7:10). Doctrinas de demonios y doctrinas de falsa seguridad son ofrecidas a aquellos que escogen vivir vidas carnales y sensuales.

El mayordomo injusto pensó que había asegurado su futuro, pero era una falsa seguridad. El seguía siendo el mismo hombre permisivo, tramposo y sensual que siempre había sido, y los amigos que iban con él eran de su misma naturaleza, todos ellos cegados por una falsa seguridad. Puedes estar seguro que pagó un alto precio por su engaño. ¿Quién puede dudar que el amo rechazó los tratos rebajados que ofreció el mayordomo injusto? Yo creo que el amo demandó el precio completo.

Dios le dijo a la iglesia de Laodicea, tan llena de bienes y que alardeaba de no tener necesidad de nada, en realidad eres desventurada, pobre, miserable, ciega y desnuda. Y hasta que no renuncie a toda la tibieza, Dios la vomitará de Su boca a ella y todo lo que representa. Este hecho espantoso ya está sucediendo.

¡Dios danos mayordomos fieles! Danos santos en el púlpito y en las bancas que se vuelvan al Señor con todo su corazón, que rompan sus ídolos, y caigan contritos delante de Tu presencia. Y Dios, vuelve a traer el evangelio de justicia, de separación del mundo, y mandamientos santos de amor, y levanta ejércitos de vencedores que alisten sus lámparas y se preparen para recibir al Novio. Dios, llévanos a la Cruz, a la muerte de nosotros mismos, a reconocernos muertos al pecado por fe, y a la resurrección en el reino de Vida Eterna en Cristo. Amén

miércoles, 20 de abril de 2011

PA$TORE$ A$ALARIADO$


LUCAS 10:29-37

Al meditar en este pasaje bíblico le doy gracias a Dios por todas las cosas que El ha hecho en mi vida. Cristo me encontró tirado y abandonado a la orilla del camino de este mundo, golpeado, desangrando y muerto espiritualmente. El, cual buen Samaritano, me curó, me tomó en sus brazos, me dio vida y me puso en su redil. Ahora que soy su hijo y por su gracia también ministro de su palabra y puedo ver la condición tan lamentable en que vive el mundo, por eso cada vez que tengo la oportunidad, hablo a las almas sin Dios, del gran amor y del sacrificio de Jesús en la cruz por ellos.

Pero también estoy consciente y me doy cuenta, que dentro de este rebaño, que dentro de este redil del Señor, hay ovejas heridas, otras están agonizando y muchas ya han muerto.

¿Cuál es la causa?…¿Acaso el Pastor Jesús, no las curo bien?…¿No las atiende bien?…¿O ¿qué es lo que pasa?
Es muy triste la respuesta, pero como la sé, tengo que contestarla...
Existen seres, no sé si llamarlos humanos, porque más bien parecen animales y se han introducido disfrazados de siervos de Dios al redil de las ovejas, y haciéndose pasar como tales, han despojado de su fe y de su lana a las ovejitas que tristemente no han aprendido aun a conocer la voz del Pastor Jesús . Muchas de esas ovejas, seducidas y encantadas por el son de la flauta de los lobos músicos, cuando vuelven a la realidad, se dan cuenta del engaño y traición por parte de aquellos extraños en quienes depositaron toda su fe y confianza, y al verse burladas regresan al cieno del pecado y bajo el yugo del enemigo de las almas, y ya no quieren saber nada del Salvador ni de su pueblo.
Quienes hacen esto a las ovejas, son aquellos a quien el Apóstol Pablo se refiere:
Hechos 20:29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.

Ah, pero, existen también otras ovejas engañadas que a diferencia de las anteriores, no se regresan a las tinieblas, si no que sufren una trasformación anormal, porque de ser ovejas se convierten en lobos, y al experimentar ese cambio, se dedican a hacer a otras ovejas lo mismo que hicieron con ellas. De estos también hablo el Apostol:v.30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Pero, lo mas trágico y más terrible de todo esto....Es de que muchos de los que han sido puestos por Dios para cuidar y apacentar al rebaño, son testigos presenciales de la carnicería que los lobos extraños y de los que se convirtieron en semejantes, están haciendo con el pueblo de Dios, estos, lejos de mover un dedo para defender al rebaño, miran de lejos cual sacerdote o levita cuando vieron al hombre golpeado a la orilla del camino. Y otros hasta participan de las matanzas y asisten a los convites y se sientan a la mesa con los asesinos para devorar la carne de las ovejas de Dios.
De estos nos habla Dios: Salmos 53:4 ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?

A todas luces se ve que a estos impostores lo único que les interesa es la lana de las ovejitas insensatas.
Y mi pregunta es: ¿Donde está el pastor que Dios puso para cuidar de esa oveja?
Y la respuesta la escuchamos de los labios del Señor Jesús: Juan 10:12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Esa clase de pastores son cobardes y no le hacen frente a los lobos rapaces, porque lo único que les interesa es el sueldo que reciben por “cuidar” a las ovejas y se escudan con pretextos anti bíblicos como, “no me gusta criticar”, “no debo juzgar” y “yo todo se lo dejo al Señor”.
Se cumple en ellos también la escritura de Isaías 56, de donde meditaremos un poco:
10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. 11 Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.
Así es, a esta clase de pastores de nada les aprovecha tener ojos, ya que para lo único que les sirven es para llenar esos huecos de la cabeza, porque con mucha pasividad miran como por la televisión y radio emisoras; los asesinos despedazan a las ovejas y ni siquiera se inmutan..¿Y donde están los pastores? Si ya los veo... Echados en el colchón de la ignorancia, porque no pueden refutar con la palabra de Dios las herejías y mercadería de los lobos rapaces y terminan aceptando la mentira.
Hay de ellos, porque son semejantes al perro cuyo dueño pago por él, una buena suma de dinero con el propósito de que cuidara su casa y todas sus propiedades, pero lejos de ladrar y así dar la alerta a su amo, mira con profunda calma, como sube y baja por el muro a aquel cuya intención es robar, matar y destruir. A ese perro su dueño lo escogió para proteger y ahora está jugando con el ladrón. Dios dice a través del profeta que son soñolientos y Judas en su carta v.8 los llama soñadores, esta clase de pastores son los que sufren delirios de grandeza y se la pasan soñando con fama, riquezas y aplausos, estos son seguidores e imitadores de otros soñadores y de otros maestros de la prosperidad económica, el evangelio de la avaricia, quienes hacen promesas de abundancia y milagros a sus seguidores y que vendrá sobre ellos una lluvia de oro y diamantes, si les dan grandes suma de dinero. Mientras los pastores asalariados duermen en sus laureles. Pero bien que corren como asna montes en celo tras sus amantes, maestros de modelos herejes y apostatas de Igle-crecimiento para llenar los templos, que para ellos ya no son lugares para adorar a Dios e instruir al pueblo, si no que en sus mentes pervertidas, a la casa de Dios la ven como corrales y a las almas como ganado vacuno al que alimentan con basura y les obligan a producir para mantener sus altos estilos de vida y así les explotan a su antojo. Hay de ellos porque le han dado la espalda al Maestro de Galilea y se han amontonado maestros, maestros falsos, han vendido a Cristo, al Mesías, al hijo de Dios, a Jesús cuyo nombre es sobre todo nombre, y ahora son seguidores de falsos Cristos, sobre quienes el Cristo bendito nos advirtió: Mt.24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Estos pastores, ahora “doctores” y “apóstoles” son los que tienen siervos bajo sus órdenes quienes secan el sudor de sus frentes mientras predican o cantan, los mismos que necesitan de guarda espaldas hasta para ir al baño y que enseñan a sus seguidores a llamarles “Papi” y a sus mujeres “Mami“. Hay de ellos porque se han enseñoreado de lo que no les pertenece. El Apóstol Pablo les dijo a los ancianos de la Iglesia de Efeso: Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Así que la Iglesia señores pastores asalariados no es propiedad privada de ninguno de ustedes. Las ovejas ya tiene dueño y se llama Jesucristo el hijo de Dios, Él las compró con su propia sangre. Si aún les queda un poco de amor por sus propias almas, arrepiéntanse, antes que el Príncipe de los pastores y dueño legitimo del rebaño les llame a cuentas. Y ustedes ovejas del Señor, pueblo de Dios redimido con la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo, no se dejen enseñorear de ningún hombre, de ninguna mujer de este mundo, por muy grande que sea el titulo que lleven en la frente, ustedes le pertenecen a Dios. Y oren siempre por sus pastores, por esos pastores que aman la sana doctrina, por esos pastores que te amonestan con amor del Señor, ora por ellos, porque están en peligro de extinción, porque Satanás los está buscando para destruirlos, para hacerlos desviar del camino correcto. El “dios” mamon, los baales de este mundo, están sedientos de la adoración de los verdaderos siervos de Dios. Oren por sus pastores, oren por sus líderes que les predican la sana doctrina y a ellos como dice la palabra, háganlos participe de toda cosa buena, no a estos infiltrados a la iglesia del Señor, no a esos que se levantan dentro de la iglesia y que causan divisiones para arrastrar tras ellos a los discípulos, a las ovejas del Señor. Cristo viene pronto Iglesia, mantente firme, despierta, Cristo viene por su pueblo muy pronto.


Que Dios te siga bendiciendo.